
Cuando la vida se basa en ilusiones estas nos hacen felices en el momento en que son creadas, nos hacen soñar, sonreír y en cierto grado vivir. Pero basar la misma vida en ellas también resulta difícil porque tarde o temprano la realidad nos alcanza, nos persigue hasta que logra que nuestras ilusiones solo se vean como simples alucinaciones, creaciones de una mente desesperada, y nos sentimos tontos al pensar que pusimos toda nuestra esperanza en ellas, solo con la idea de recordar como nos aferramos y que ahora ya forman parte de un pasado, una locura, son recuerdos que nunca pudimos realizar. Y basar nuestra vida en ellas significa morir constantemente, agonizar, dejar nuestra alma descubierta para la decepción, el dolor y la resignación; basar nuestra vida en ilusiones es suicidarnos, ser vulnerables ante la muerte, es dejar de vivir para soñar eternamente, no es malo soñar y tener ilusiones, malo es cuando solo vives de ellas y soñar no sirve si ya no tienes una vida por la cual luchar..