Durmiendo en soledad, se duerme abrazado a los miedos y sin tener valor, enloquecí a mi alrededor. Un baldazo de agua fría, un sueño en pesadilla al ver cerrado el local de ilusión.
Un panfleto supo dar cierto coraje y supiste ser mi enana y mi gigante. Pase de esconderme a querer profanar las puertas del Edén, y pisé en falso en la estación de tren.
Y tu tiempo me dijo al oído: "estoy clausurado para el que no pelea", despertando el otro lado de la moneda.