sábado, 15 de noviembre de 2008

Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar al país donde los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio, mentiras que ganan juicios tan sumarios que evilecen el cristal de los acuarios de los peces de ciudad, que mordieron el anzuelo, que bucean al ras del suelo, que no merecen nadar.