mirarte de cerca podía yo vivir. De pronto me vi, sintiéndome obligada a extrañarte, una triste enjaulada, con el cuerpo atado, sin querer soltarse. Tenias razón, al decir que no era factible la desunión. Y sin excepción, te dedico todos los latidos de mi corazón. Allí estaré, algún día podré estar secando tu llanto, besar tus mejillas, quedar de rodillas, ante tus encantos. Y regresaré, a la bendición de beber de tu boca, a la perdición si tus manos me tocan, a besos que en pasión desembocan, rompiendo las rocas de un lugar vacío contra el que choca todo ese gentío, de esperanzas rotas, campos de distancias; por vos alzo esta copa!. Volviéndome loca, matando de a poco, la perseverancia y a un corazón roto. Y eso que yo, para no aburrirte con mis tonterías, desilusionarte o dejarte en las vías, tratar de abrigarte con palabras frías, aunque perdería al no poder poder besarte, aunque moriría sin respirarte lo preferiría aunque me lo reproche, porque así problemas te evitaría. Pero es que te quiero, mientras aprendo a extrañarte, 28 días y 1000 noches. Diré hola y adiós, a gente extraña mientras ando y voy pensando en vos. Sospecho que así, los demás no creerán que estoy tan fuera de mi. No pidas perdón, por robar tantos suspiros, en ti estoy perdida, soy una muerta en vida, mi alma partida, pero aun respiro. Me abandone, a perder mi mirada al techo, a soñarte dormida en mi lecho, a aceptar mis cuadrados despechos, el maldito echo de que faltes tanto, de que no hay derecho a ver tanto llanto, de que mi pecho sueñe con un coche que lleve hasta ti a este ser maltrecho.
miércoles, 7 de octubre de 2009
Esto ya duró, lo que dura la hoja de un mes de un calendario. Me cansó fingir, que sin poder
mirarte de cerca podía yo vivir. De pronto me vi, sintiéndome obligada a extrañarte, una triste enjaulada, con el cuerpo atado, sin querer soltarse. Tenias razón, al decir que no era factible la desunión. Y sin excepción, te dedico todos los latidos de mi corazón. Allí estaré, algún día podré estar secando tu llanto, besar tus mejillas, quedar de rodillas, ante tus encantos. Y regresaré, a la bendición de beber de tu boca, a la perdición si tus manos me tocan, a besos que en pasión desembocan, rompiendo las rocas de un lugar vacío contra el que choca todo ese gentío, de esperanzas rotas, campos de distancias; por vos alzo esta copa!. Volviéndome loca, matando de a poco, la perseverancia y a un corazón roto. Y eso que yo, para no aburrirte con mis tonterías, desilusionarte o dejarte en las vías, tratar de abrigarte con palabras frías, aunque perdería al no poder poder besarte, aunque moriría sin respirarte lo preferiría aunque me lo reproche, porque así problemas te evitaría. Pero es que te quiero, mientras aprendo a extrañarte, 28 días y 1000 noches. Diré hola y adiós, a gente extraña mientras ando y voy pensando en vos. Sospecho que así, los demás no creerán que estoy tan fuera de mi. No pidas perdón, por robar tantos suspiros, en ti estoy perdida, soy una muerta en vida, mi alma partida, pero aun respiro. Me abandone, a perder mi mirada al techo, a soñarte dormida en mi lecho, a aceptar mis cuadrados despechos, el maldito echo de que faltes tanto, de que no hay derecho a ver tanto llanto, de que mi pecho sueñe con un coche que lleve hasta ti a este ser maltrecho.
mirarte de cerca podía yo vivir. De pronto me vi, sintiéndome obligada a extrañarte, una triste enjaulada, con el cuerpo atado, sin querer soltarse. Tenias razón, al decir que no era factible la desunión. Y sin excepción, te dedico todos los latidos de mi corazón. Allí estaré, algún día podré estar secando tu llanto, besar tus mejillas, quedar de rodillas, ante tus encantos. Y regresaré, a la bendición de beber de tu boca, a la perdición si tus manos me tocan, a besos que en pasión desembocan, rompiendo las rocas de un lugar vacío contra el que choca todo ese gentío, de esperanzas rotas, campos de distancias; por vos alzo esta copa!. Volviéndome loca, matando de a poco, la perseverancia y a un corazón roto. Y eso que yo, para no aburrirte con mis tonterías, desilusionarte o dejarte en las vías, tratar de abrigarte con palabras frías, aunque perdería al no poder poder besarte, aunque moriría sin respirarte lo preferiría aunque me lo reproche, porque así problemas te evitaría. Pero es que te quiero, mientras aprendo a extrañarte, 28 días y 1000 noches. Diré hola y adiós, a gente extraña mientras ando y voy pensando en vos. Sospecho que así, los demás no creerán que estoy tan fuera de mi. No pidas perdón, por robar tantos suspiros, en ti estoy perdida, soy una muerta en vida, mi alma partida, pero aun respiro. Me abandone, a perder mi mirada al techo, a soñarte dormida en mi lecho, a aceptar mis cuadrados despechos, el maldito echo de que faltes tanto, de que no hay derecho a ver tanto llanto, de que mi pecho sueñe con un coche que lleve hasta ti a este ser maltrecho.