viernes, 25 de marzo de 2011


De muchas cosas jamás me recuperaré, otras tantas olvidaré con el tiempo. Cada una de ellas me he dejado una marca. No quiero que las marcas se vayan. Se irán con el tiempo, con la posibilidad de olvido, con el aprendizaje. Por lo demás no me preocupo: lo conozco, sé que no va a ser feliz con nadie, porque ni siquiera es feliz consigo mismo. Siempre volvió, siempre vuelve, siempre va a volver. Hoy, necesito estar conmigo misma, sé que algo se rompió. Es verdad que aún tiemblo cuando me toca, que aún soy parte de él y aún es parte de mí. Pero escribir sus maldades me hizo tomar conciencia. Soy conciente del mal que me afligió durante todo este tiempo. “SOS PARTE DE MI, Y SIN EMBARGO, YA NO TE QUIERO”. Quiero ser la del futuro prometedor, la que sonría sin tener que esforzarse. Quiero dejar de ser inconsciente y absurda y quiero por fin tomar una decisión que dure más de cinco minutos. Quiero ser fuerte. Hoy aprendo a descubrirme, a saber quién soy. Siempre seré absurda, siempre contradictoria: la hija divertida pero problemática de mis viejos, la novia obsesiva, la amiga incondicional. Juego con mis papeles. Juego a sentirme útil escribiendo, a sentirme inútil cuando me releo. Me tocó un amor obsesivo, perjudicial. Pero voy aprendiendo, poco a poco, aún que me cuesta bastante, aprendo a hacerme respetar y a que no me tomen cuando quieran y me dejen cuando quieran.