lunes, 17 de noviembre de 2008

Y es que fueron, fueron tus abrazos que como sablazos me hicieron pedazos, afiladas fueron tus miradas (quedé destrozada y en llanto inundada). Roja y loca, la flama de tu boca me quemó, y apagarme me toca. Empiezo una nueva vida, un rompecabezas que tendré que armar. Bien lejos, lejos de su influjo esa cruel fragancia que invadió mi ser. De la maleza surgieron tus promesas germinando tristeza en mi cabeza. Tu bajeza me tomó por sorpresa, para lastimar, tienes mucha destreza. Que delicia fueron tus caricias (mala noticia) eran pura malicia. Ya no quiero ir hacia usted corriendo, ya no quiero más GRITAR su nombre.