sábado, 6 de diciembre de 2008

Algunos dicen que cuando uno deja su vida para vivir la de otra persona y piensa únicamente en ella es cuando uno muere…
Dicen que no importa cuan sumergido estés, tarde o temprano volves a la vida, y como el despertar de una pesadilla la realidad te golpea, ahora… ¿tan mala es la muerte?... es algo inevitable y no importa lo que hagas, no se puede escapar de ella… ¿estoy vivo? Tengo pulso respiro, ¿pero solo eso es necesario para vivir?... la muerte… la muerte nos puede alcanzar de diversas formas.
Dicen tantas cosas, la verdad que yo… todavía estoy muriendo.
¿Como algo puede consumir tanto la vida? ¿Como es que alguien puede consumirla de esa forma?... ¿como llegue a esto?
Hice… hice lo que cualquier estúpido haría en una situación desesperada… confesarlo.
Aun sabiendo la respuesta, aun sabiendo que mi cuerpo no ayudaría, que los nervios consumirían mis acciones.
Prefiero…. prefiero no recordar su rostro en ese momento.
Si la historia hubiese terminado ahí, Ja!… si la historia hubiese terminado ahí las agujas… hubieran vuelto a girar.
Las pocas fuerzas que me quedaban las volqué en recuerdos y papel, pero solo uno llego a sus manos, sin respuesta… ¿como iba a saberlo?
A pesar de todo, me seguía consumiendo, atraído como un pequeño insecto a la luz, como el Shing y el Shang… sabiendo que somos polos opuestos, que somos sal y azúcar, agua y aceite y que tal vez nunca existiera futuro… aun sabiendo, que si te acercas demasiado al sol, te vas a terminar quemando.
Bebemos de un sorbo la verdad que nos alegra, pero saboreamos gota a gota la verdad que nos amarga.
Por que es tan difícil este sentimiento, incluso sabiendo lo desfavorable que es para mi… no puedo dejarla. Incluso sabiendo que puedo dejar todo, pero todo, y sigue inalterable.
Debe tener una buena razón, y eso me mata aun más.
Esta mas allá de un simple deseo, ¿será obsesión?... tal vez, la verdad no lo se, no se absolutamente nada, llego a sentir que ya no me importa nada, tanto… tanto como para hacer lo que hice.
Ahora… ahora me encuentro en una lucha interminable entre los sentimientos y la razón, donde el único perdedor es…. Soy…yo; cómo seguir a la razón y entender a los sentimientos si ni siquiera en mis sueños puedo olvidarla, sueños hermosos que quisiera que duraran para siempre, donde al ver su dulce figura, puedo acariciarla y sentir su piel, como la caricia de un ángel dueño de mi existencia. Y estos son los peores, porque al despertar me golpeo con la realidad, y lo que fue un dulce sueño se saborea como una fuente de pesadillas y sufrimientos que me matan por dentro como una flor que se va marchitando, y se seca, porque claro, al despertar…. al despertar ya no esta.
Solo dejo que los golpes en mi pecho me guíen hacia las excentricidades más grandes que ni siquiera un loco se animaría a cometer, sin importar nada, realmente nada… y realmente, no importo nada.
- ¿Cuanto tiempo? ¿Cuanto tiempo debo estar así, para que me ames?

Quiero estar a tu lado….
-¿No tenes nada que decirme? (Recuerdo su rostro vació al escuchar estas palabras de mi boca)
-No sé… (Me dice casi sin voz)
-Dejo todo por ti (Casi inundándome en lagrimas le grito)
Mientras me entrega el anillo que le di el día que nos conocimos le digo en lágrimas:-Prométeme que no me olvidaras,,
-No lo haré (Responde con la voz quebrada)
-Mírame a los ojos y dime que es verdad lo que me dices (tocando de manera calida su cuello)
-Soy capaz de morir por ti, solo dime cuando y con gusto me quitare la vida para tu satisfacción. Me da igual ya que sin ti vivir no es vida, es solo ver el tiempo correr detrás de un empañado cristal.
-¿Me amas? Pregunto.
Corre hacia mí llorando y me abraza. Le beso la mejilla y doy media vuelta y emprendo mi partida.
Quizás algún día sabremos que decir. Algún día sabremos decir otras palabras
Todo eso recordaba ese día en el frió y húmedo banquillo esperando el tren que me conduciría al olvido, no a un futuro, sino a una alternativa a mi presente, ya que mi futuro y mi pasado se quedaron con ella ese día.
Pero ahora estoy acá,, ya se porque hay tan pocas canciones de amor felices, es porque muy pocas son verdad, miro un tren pasar con el cartel que decía: “Estación del Olvido” (dentro mío pienso: ¿Olvidar?) No, para que olvidar, quizás olvidando vuelva acá otra vez, quizás estoy acá por haber olvidado, porque olvide el sentir esa experiencia; de manera irónica en este momento no recuerdo bien porque estoy acá, y ¿si mejor en vez de tomar el tren voy caminando? No, tardaría una eternidad. Mi pecho se asemeja a una bomba lista para detonar, sigo en el banquillo acurrucado y reflexivo, voy a bajar las escaleras y observo mi pasaje:
Origen: Estación de la Melancolía
Destino: Ciudad de la Alegría
Cuando estoy apunto de romper mi pasaje veo un rostro desconocido que me mira, acaba de bajar del tren que me conduciría a mi destino. Nunca la había visto en mi vida pero su persona calma y apacigua todas las bestias de mi interior. Me ofrece su mano y la tomo con fuerza, y juntos entramos al tren. “Dicen que no es bueno aferrar la felicidad a una sola persona, pasar a depender de esta, vertir tanta responsabilidad en alguien que no sea uno mismo. Pero, me falta aprender mucho, o quizás simplemente, lo haya olvidado.