sábado, 6 de diciembre de 2008

Era hora de volver a oir esta risa que parece llanto o a veces es muda. Algo cambió. No sucedió nada exactamente (o sucedió todo), pero en silencio, y él se dará cuenta más tarde. Siguen pasando cosas, las mismas cosas o parecidas al menos, pero él lo toma de otra manera. Quizás, finalmente, aprendió o cambió el punto de vista. Silenció por un rato (ella, que veía el vaso vacío y lo obligaba a ser perfecto). Ahora disfruta de su imperfección y se ríe. Lo nuevo dice que lo importante es desear. Es cierto, pero que el deseo no nos impida vivir. Eso aprendió esta semana. Lo que espera en mi corazón algún día me hará felíz, ya lo creo. Mientras tanto él cobra en cuotas esa felicidad. Mientras tanto sigue escuchando esa canción. Mientras tanto vive la vida, sin que la vida le pase por al lado. Mientras tanto sigue soñando con el día de volver a tenerla, aunque ella siga tan distante como desde un principio (hace dos meses)...