viernes, 15 de mayo de 2009

Decís perdón y un vaso termina en el fondo de sed
ya fue, me voy, y puertas se cierran dejando caer, la sonrisa
que esquiva a Carlitos que dice que hoy gana el Ciclón, le pateo
cenizas al piso y me rindo frente a mi portón.
Avanzo por la calle angosta y me llama Graciela al pasar, le digo:
Me abrigo, vos no te preocupes, si llueve no me va a importar.
Voy pensando en que no hace ni un año y las cosas ya no son
igual, las disculpas no cuesta aceptarlas, me cuesta saber
perdonar.

Y vuelvo a despertar, cansado de estar tan cansado de ser
, me
digo:“No hay mitad que sea tan mala como la que tenés”.
Y olvido que traigo conmigo canciones y amigos, tu alma es
ahora mi
estrella, el dolor ya no hace mal.
Mirando estoy, a veces me toca el silencio total colgado de la
hoja más alta del árbol que sé imaginar, porque hay cosas que
sangran por dentro
y nadie las puede notar y me acuesto en
la cama que un día la ropa te
supe robar.
Si percibo en la luna esa luz eterna que reza tu nombre
y convida el sabor, quiero amanecer que mañana no soy
si no tuve tu ayer...